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En Argentina es tradicional hablar de la calidad
de sus científicos, profesionales, artistas y técnicos.
Los medios de comunicación reflejan a diario los logros
de los argentinos por el mundo, los 3 premios Nobel de ciencia,
la fama de nuestras Universidades y el éxito del tango.
Sin embargo, todo este talento no ha podido hasta ahora superar
la barrera del éxito individual y no ha generado una
ventaja competitiva para el país ni un beneficio sostenido
para la comunidad.
Quienes creamos Idea Factory pensamos que las condiciones
están dadas para que esto cambie.
Pensamos que si al talento natural de los argentinos y a su
alta calificación, se le agrega la visión y
estrategia apropiadas, esta ventaja natural puede ser aprovechada.
Y para aprovecharla creamos Idea Factory.
Con esta visión, la necesidad de una estrategia se
volvía esencial para poder construir en torno a esa
visión una compañía en condiciones de
competir. Esa estrategia es simple de enunciar: mercados globales,
alta calidad y metodología rigurosa. En torno a esta
estrategia estamos construyendo Idea Factory Software
desde su mismo nacimiento.
Las grandes compañias no nacen en torno a una gran
idea, a un producto innovador. Tampoco nacen por un líder
carismático o visionario. Nacen imbuidas de un fuerte
sentido de cómo quieren verse a sí mismas no en un
trimestre, un año o incluso una década, sino
varias generaciones por delante de los fundadores. Y crecen
sustentando en los buenos tiempos, y más aun en los
malos, un conjunto de valores que no están dispuestas
a negociar.
Por eso, Idea Factory nació con la convicción
de que desde Argentina se puede brindar al mundo producción
intelectual de altísima calidad. Y ya en nuestros primeros
pasos definimos precisamente que seríamos una empresa global
y que la calidad sería una de nuestras características
distintivas.
Así hemos nacido, así comenzamos a andar y así esperamos crecer.
Idea Factory nació como una empresa de software
pero no como una "fábrica de software". Fuimos
llegando a esa definición con el tiempo y con la llegada
de los nuevos fundadores, quienes integraron el equipo inicial
y fueron aportando su vision y su experiencia. Asi pasamos
de la idea de "hacer las cosas bien" a la formalidad
de iniciar un proceso de certificación CMM y de ahí
a definirnos metas cada vez mas ambiciosas, hasta llegar al
objetivo actual de alcanzar el nivel 3 en el transcurso del
corriente año, y el nivel 5 antes del final del 2005.
Del mismo modo, nuevos integrantes fueron trayendo nuevas
ideas que siguen modelando la empresa: su metodología,
su organización, su posicionamiento.
Idea Factory tiene asegurada su vitalidad por la continua
entrada de nuevos "fundadores". Es muy temprano
para hablar de nuestra historia, pero estamos seguros de que
estos primeros pasos serán el comienzo de una gran
historia.
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