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Idea Factory no nació en un
garaje sino en el comedor de un departamento, donde 3 personas
compartíamos una única computadora portátil
y un acceso a Internet. Y desde ese mismo momento nos dimos
cuenta de que nuestra gente sería la clave de nuestro
éxito. Por eso decidimos que nuestro equipo ejecutivo
no estaría formado por jóvenes brillantes y
entusiastas con su maestría en administración
recién obtenida, sino que sería un equipo experimentado
en el cual cualquier cliente del mundo pudiera confiar, no
en sus promesas sino en sus realizaciones.
Por eso, todos nuestros primeros empleados en posiciones clave
tienen aquilatada experiencia en sus campos de acción:
desarrollo de software, calidad de software, metodología,
arquitectura, etc. Como puede verse en sus credenciales profesionales,
todos ellos han trabajado durante muchos años en la
industria informática, en grandes clientes, en proyectos
complejos y en la enseñanza superior.
Trabajar con cualquiera de ellos es un orgullo y un placer,
del que este equipo disfruta permanentemente y del que nuestros
clientes y partners se benefician en cada proyecto.
Al mismo tiempo, estos "fundadores" de Idea Factory
han ido y continuan modelando los valores de nuestra empresa
y por lo tanto los representan en su trabajo cotidiano. La
gente que se suma a este equipo siente desde el mismo comienzo
que la adhesión a dichos valores es tan importante
como su calificación técnica y profesional.
Por eso, Idea Factory se nutre de grandes individuos,
pero esencialmente es un equipo. Las discusiones son arduas,
las decisiones se toman con gran participacion en todos los
niveles y se ejecutan con un enorme sentido de cooperación.
Idea Factory no tiene empleados alienados sino miembros
orgullosos de serlo. Eso se siente en cada proyecto, cada
reunion y cada lugar de trabajo, y se transmite hacia dentro
y fuera de la compañía a cada instante.

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